Dijimos dos meses y ya vamos en seis 😅

2025-10-21
Camilo Bojaca

Lo que he aprendido sobre los tiempos reales de los proyectos

A veces creemos que un proyecto se puede hacer “rapidito”. Que si todo está claro, si hay buena comunicación y ganas, en dos meses estará listo. Pero con el tiempo he aprendido que los proyectos no se retrasan por falta de capacidad técnica, sino por algo mucho más humano: la falta de planeación, compromiso y constancia de todas las partes. 

 Y lo digo con total honestidad, porque en GEMA CRM también lo vivimos. Hemos tenido proyectos que deberían tomar 60 días y terminan tardando el doble o el triple. No porque queramos, sino porque el proceso real es mucho más complejo de lo que se imagina cuando apenas se firma la propuesta. 

Las verdaderas razones detrás de los retrasos:  

Después de varios proyectos, entendí que hay tres razones principales por las que los tiempos se alargan: 

  1.  Falta de cronogramas o cláusulas claras desde el inicio. Muchas veces las propuestas se hacen con buena intención, pero sin un cronograma detallado ni compromisos definidos. Eso deja espacio para que el tiempo se diluya. 
  2. Falta de compromiso de las partes. Y aquí no se trata de culpar a nadie. A veces el cliente dice que va a enviar algo “mañana” (como el logo o la base de datos) y se demora semanas. O se agenda una reunión y no se cumple. Todo eso acumula pequeños retrasos que al final se vuelven enormes. 
  3. Falta de seguimiento por fases. Si no se hace un control constante, los proyectos se desvían fácilmente. Por eso en GEMA CRM implementamos grupos de WhatsApp, cronogramas, responsables y seguimiento semanal… aunque aún hay mucho por mejorar.

Casos que dejan lecciones:  

En uno de nuestros proyectos recientes, el tiempo planeado era de tres meses, pero ya pasaron más de seis y apenas vamos en un 30%. 

¿La razón? El cliente tiene muchas responsabilidades, no destina tiempo para reuniones ni mantiene la frecuencia necesaria. Y esto no es un caso aislado. En las implementaciones de GEMA CRM también pasa: los clientes a veces no envían las bases de datos o se desconectan del proceso. Entonces el proyecto pierde ritmo, y con él, parte del valor que inicialmente le vieron.  

Cómo intentamos evitarlo

 Hoy, cada nuevo proyecto inicia con:

 ✅ Un grupo de comunicación directa. 

✅ Un cronograma claro con fechas y responsables. 

✅ Seguimiento constante al avance. 

Pero hay algo que todavía estamos reforzando: las cláusulas de cumplimiento. No como castigo, sino como herramienta para proteger el tiempo y el esfuerzo de todos los involucrados. 

El impacto de no cuidar los tiempos

 Cuando los proyectos se alargan, no solo se pierde rentabilidad. 

También se pierde energía, enfoque y motivación. 

El cliente se desconecta, el equipo se dispersa y el resultado deja de tener el impacto esperado. 

Por eso cada retraso deja una enseñanza: el tiempo también es parte del éxito. 

Reflexión final: 

 He aprendido que los proyectos no se tratan solo de tecnología o de cumplir tareas, sino de personas comprometidas trabajando con propósito y disciplina. Los tiempos se respetan cuando todos empujan hacia el mismo lado. Así que, si estás por iniciar un proyecto: 

👉 Planea, comunícate y comprométete. El tiempo es parte del éxito. 

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