Lo que he aprendido sobre los tiempos reales de los proyectos
A veces creemos que un proyecto se puede hacer “rapidito”. Que si todo está claro, si hay buena comunicación y ganas, en dos meses estará listo. Pero con el tiempo he aprendido que los proyectos no se retrasan por falta de capacidad técnica, sino por algo mucho más humano: la falta de planeación, compromiso y constancia de todas las partes.
Y lo digo con total honestidad, porque en GEMA CRM también lo vivimos. Hemos tenido proyectos que deberían tomar 60 días y terminan tardando el doble o el triple. No porque queramos, sino porque el proceso real es mucho más complejo de lo que se imagina cuando apenas se firma la propuesta.
Las verdaderas razones detrás de los retrasos:
Después de varios proyectos, entendí que hay tres razones principales por las que los tiempos se alargan:
Casos que dejan lecciones:
En uno de nuestros proyectos recientes, el tiempo planeado era de tres meses, pero ya pasaron más de seis y apenas vamos en un 30%.
¿La razón? El cliente tiene muchas responsabilidades, no destina tiempo para reuniones ni mantiene la frecuencia necesaria. Y esto no es un caso aislado. En las implementaciones de GEMA CRM también pasa: los clientes a veces no envían las bases de datos o se desconectan del proceso. Entonces el proyecto pierde ritmo, y con él, parte del valor que inicialmente le vieron.
Cómo intentamos evitarlo
Hoy, cada nuevo proyecto inicia con:
✅ Un grupo de comunicación directa.
✅ Un cronograma claro con fechas y responsables.
✅ Seguimiento constante al avance.
Pero hay algo que todavía estamos reforzando: las cláusulas de cumplimiento. No como castigo, sino como herramienta para proteger el tiempo y el esfuerzo de todos los involucrados.
El impacto de no cuidar los tiempos
Cuando los proyectos se alargan, no solo se pierde rentabilidad.
También se pierde energía, enfoque y motivación.
El cliente se desconecta, el equipo se dispersa y el resultado deja de tener el impacto esperado.
Por eso cada retraso deja una enseñanza: el tiempo también es parte del éxito.
Reflexión final:
He aprendido que los proyectos no se tratan solo de tecnología o de cumplir tareas, sino de personas comprometidas trabajando con propósito y disciplina. Los tiempos se respetan cuando todos empujan hacia el mismo lado. Así que, si estás por iniciar un proyecto:
👉 Planea, comunícate y comprométete. El tiempo es parte del éxito.